Sobre mí
Harold González Paz
Terapeuta de Medicina Tradicional China, instructor de artes marciales y desarrollador de software. Suena raro junto, pero tiene su lógica.
Shaka y yo, un 29 de agosto. La chispa dorada es suya.
Empecé por el camino del cuerpo. Primero el ninjutsu, después el kung fu shaolin, y con él el tai chi y el qi gong. Las artes marciales me enseñaron algo que uso todos los días: la técnica sirve cuando se practica mil veces, no cuando se explica una vez.
En paralelo llegó la medicina china. Me punzó el doctor Francisco María Zárate, y aquello me cambió la vida. Él se convirtió después en mi maestro de acupuntura. Hoy ya partió, y le guardo una gratitud que no cabe en palabras. De ahí vino el estudio formal, y el deseo de que este conocimiento no se pierda.
¿Y la programación?
Porque estudiar medicina china tiene un problema práctico: la información está repartida en cientos de libros, en varios idiomas, y uno termina con diez cuadernos y ninguna manera de encontrar nada cuando está frente a un paciente.
Un día me cansé de buscar en papel y empecé a construirme mi propia herramienta. De ahí salió la aplicación XIHU: 361 puntos sobre un cuerpo en 3D, los veinte canales, el pulso, la lengua, los sistemas de Richard Tan, Tung y Chao Chen. Todo en un solo lugar, y funcionando sin internet, porque en la vereda donde a veces trabajo no hay señal.
Lo que empezó como una necesidad mía se volvió un oficio. Hoy hago páginas web, aplicaciones y sistemas a medida para otros negocios — sobre todo clínicas y consultorios, porque entiendo ese mundo desde adentro, pero también para cualquier negocio que necesite ordenarse.
Por qué Shaka
Shaka es mi perro. Un Shih Tzu que nació un 29 de agosto: es de Virgo. Y como el nombre del zodiaco es Shaka, ahí estaba el nombre esperándolo.
Y de verdad que es un virginiano: súper perceptivo e inteligente. Corre, salta, va y viene. Si quiere algo, viene y me toca con la patica, o me ladra hasta que le pongo atención. Es el primero que sabe cuándo estoy trabajando y cuándo necesito una pausa.
Shaka nació el 29 de agosto. Yo nací el 5 de septiembre. Siete días de diferencia, cincuenta años aparte, el mismo signo.
No lo escogí: salió así. Pero explica por qué nos entendemos tanto. Los dos nos fijamos en el detalle pequeño, en que cada cosa quede bien puesta. Y eso es exactamente lo que hace falta para escribir un programa.
Le puse su nombre a la empresa porque me recuerda eso: que lo importante está en los detalles pequeños, y que el trabajo no debería hacernos perder el buen humor.
Además, el 29 de agosto también es el Día del Árbol. Un perro que nació el día que se celebra plantar algo. Para una empresa que construye, no está mal.
En qué creo
No prometo lo que no puedo cumplir. Si algo no le conviene, se lo digo aunque pierda la venta. Prefiero un cliente que vuelva a uno que se sienta engañado.
Y creo que la tecnología debe simplificarle la vida a la gente que trabaja con las manos y con el cuerpo: al terapeuta, al instructor, al tendero, al panadero. No al revés.
Ninjutsu, kung fu shaolin, tai chi y qi gong. La disciplina como forma de vida.
Formación en acupuntura con el doctor Francisco María Zárate y otros maestros.
Abro mi propio centro en Medellín: escuela de artes marciales y consultorio de terapias.
Construyo mi herramienta de estudio y consulta. Funciona sin internet.
Convierto lo aprendido en un servicio para otros negocios y consultorios.
Trabajar conmigo
Lo que puede esperar
Le hablo claro
Nada de tecnicismos para impresionarlo. Si no entiende algo, es mi culpa, no suya. Le explico hasta que quede claro.
Le digo la verdad
Si su proyecto no me conviene hacerlo, o si hay alguien que lo haría mejor, se lo digo. Prefiero perder una venta que perder su confianza.
Respondo rápido
Por WhatsApp, el mismo día. No lo voy a dejar esperando una semana para saber cómo va su proyecto.
No lo dejo solo
Cuando entrego, le enseño a usarlo. Y si algo falla después, me escribe y lo arreglo.
Hablemos
Cuénteme qué necesita
Escríbame por WhatsApp. Le respondo yo mismo, no un robot.
Shaka